Correcciones TFG: cómo incluirlas sin reescribir

Correcciones TFG: cómo incluirlas sin reescribir

Incluir las correcciones del TFG puede ser difícil, sobre todo cuando se trata de reestructurar contenidos o cambiar enfoques. Cada año decenas de miles de estudiantes de grado se enfrentan a este problema, cuando la fecha de entrega está más próxima y la ansiedad por superar el último escoyo antes de lograr el título oficial se incrementa.

¿Cómo se pueden introducir los cambios que exige el tutor del TFG sin rehacer por completo todo el trabajo?

La forma de establecer y plantear la tutorización del TFG depende de cada grado, institución, departamento y en última instancia del tutor asignado. Como nos indican desde Aprobare, hay alumnos que cuentan desde el principio con un calendario de tutorías, mientras que otros llegan al límite de celebrar la primera y única de sus tutorías a solo unos días del plazo de cierre, para que el tutor les dé su visto bueno y permita (o niegue) su presentación ante el tribunal.

Hacer y deshacer ¿es la única forma de escribir un TFG?

Para muchos tutores hacer observaciones y sugerir cambios es de obligado cumplimiento: siempre van a pedir modificaciones importantes sobre el trabajo presentado. En realidad esto no tendría que ser así, si la guía docente del TFG fuese más completa, o si los alumnos comprendieran lo que quiere decir a la primera.

Sin embargo, en muchos casos el método de ensayo y error parece ser la única forma de aprender cómo hacer un TFG correcto. Puede dar lugar a unos resultados excelentes, pero resulta mucho más trabajoso, frustrante y cansado, en un momento en el que las prisas por terminar y el cansancio de todo el curso comienzan a hacer mella.

Lo mejor es tomar como modelo lo que otros hicieron antes. Consultar el repositorio de TFGs de otras convocatorias permitirá ver de primera mano qué es lo que se pide y cómo hay que presentarlo. Este es el recurso utilizado por todos los investigadores desde el comienzo de la ciencia, y algo a lo que atenerse a la hora de proponer modelos diferentes “de eficacia probada”, puesto que se trata de trabajos que ya han superado (con nota) la revisión del mismo tribunal ante el que se va a presentar el TFG.

Problemas en el desarrollo del TFG

Una de las sensaciones más desalentadoras ocasionadas por la exigencia de cambios, es que el TFG se estanca, sin que el alumno sepa muy bien cómo continuar avanzando. Deja de producir nuevos contenidos para revisar lo que ya daba por hecho, mientras siente que no da lugar a más volumen de texto y no cumple con sus propias expectativas.

Cómo plantear el TFG para que las correcciones no afecten a su desarrollo:

  1. Crear el cronograma para la realización del TFG dejando previsto tiempo para hacer cambios, con dos o tres días dedicados solo a hacer cambios tras cada tutoría.
  2. No tomarse las sugerencias de cambios como algo personal.
  3. Llevar a las tutorías una versión impresa del texto a revisar en ese momento, para introducir manual y rápidamente anotaciones sobre los cambios, a la vista del tutor.
  4. Durante la misma tutoría en la que se sugieren los cambios, acordar con el tutor cuáles son las cosas específicas que hay que cambiar y a qué contenidos concretos van a afectar.
  5. Pedir ejemplos sobre cómo deben aplicarse las sugerencias de cambios, para llevarlos a cabo de manera sistemática, anotando (delante del tutor) todo lo que explique.
  6. Solicitar la revisión online de un borrador con los cambios antes de la próxima cita pactada, para poder asegurarse de haberlos cumplido y seguir avanzando en la siguiente tutoría.
  7. En caso de no saber cómo seguir, dejar la parte que necesita cambios y aprovechar el tiempo para avanzar con otra.

A nivel práctico, es importante guardar versiones consecutivas del TFG en el ordenador y en paralelo en un disco duro externo. A la larga, esto también evitará problemas de pérdidas de documentos y permitirá volver sobre versiones anteriores si se elimina o modifica por error alguna de sus partes.

Para añadir las sugerencias del tutor, hay que utilizar una versión aparte en la que los cambios se introduzcan con la herramienta “Control de cambios”. Esto permitirá que el tutor vea rápidamente los cambios introducidos y los acepte o rechace con un simple clic, además de poder incluir de su mano nuevas sugerencias.

Mantener una buena motivación durante el proceso de realización del TFG es muy importante, dado el esfuerzo y concentración que conlleva. Muchos alumnos se plantean, de forma inmadura, realizar el TFG como una expresión personal de su valía intelectual o profesional. Nada más lejos de la realidad: centrarse en aprobar con la mejor nota posible debe ser siempre el único objetivo.

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